Pedagogia Waldorf

 ¿Qué es la Pedagogía Waldorf?

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La pedagogía Waldorf fue creada en 1919 por  el profesor, filósofo y escritor austríaco Rudolf Steiner. El máximo objetivo de la pedagogía Waldorf es respetar el proceso madurativo de cada niño/a y equilibrar y fomentar su intelecto, su sensibilidad artística y su fuerza de voluntad, para conseguir una formación que de adulto le permita responder a los desafíos de la vida. Se promueve el reconocimiento y respeto de la individualidad genuina de cada niño/a y se da una gran importancia al trabajo de desarrollo personal  del maestro.

La enseñanza se divide en septenios (ciclos de siete años). En la primera etapa, que está comprendida entre los 0 y los 7 años, el aprendizaje viene a través del juego y la imitación. Antes de los seis o siete años el niño/a lo que le corresponde es vivir el juego, el movimiento y empaparse de la naturaleza. Los objetivos se centran en estimular los sentidos y la imaginación y en fortalecer la voluntad de cada niño/a. Lo más importante en esas edades es que los niños sean niños, esto quiere decir que juegan y aprenden con el movimiento.

A través del juego libre, las tareas cotidianas (como hacer pan…) y la vivencia directa de la naturaleza se potencia el desarrollo sano de los sentidos del niño, la alegría, creatividad e iniciativa: su gusto por relacionarse con los otros, descubrir el mundo y crecer en él.

Esta pedagogía promueve que la motricidad, base del desarrollo del lenguaje y del pensamiento, se nutre de la acción, del intercambio del propio cuerpo con todo lo físico. De ahí que, por encima de todo, debe primar que el niño pueda desarrollar lo más posible, a través del juego libre, su propia voluntad de actuar. Lo que el niño interioriza del ambiente lo exterioriza a través de su libre actividad, y de sus acciones en el mundo físico, generándose las bases necesarias para la posterior transformación en habilidades.

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Los niños necesitan sentirse arropados y seguros para poder desarrollar sus virtudes, cuando ellos saben que los adultos a su alrededor respetan esos talentos, pueden hacerlos florecer.

La pedagogía Waldorf también da un gran peso a la importancia del arte, por lo que no sólo se fomenta el desarrollo de la creatividad poniéndole a su disposición todo tipo de materiales, sino que el/a educador/a, al hacer manualidades, confeccionar juguetes, etcétera, ante el niño, le transmite la importancia de “crear”, hacer cosas por sí mismos, con sus propias manos. A su vez el/la educador/a le hace llegar la tranquilidad, la concentración, la atención, que él mismo muestra al involucrarse en el proceso creativo, cualidades tan necesarias para el aprendizaje a lo largo de la vida.

Actualmente existen alrededor de 2500 centros Waldorf en el mundo que imparten la pedagogía Waldorf, los países donde mayor implantación son Alemania, Estados Unidos y Países Bajos.